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ORO

ORO

Adorna mi última mirada antes de encender la luz…




Regálame el suspiro de una gaviota perdida.

Alumbra esos rincones despojados de sueños.

Llévame contigo a conocer el rostro del horizonte.

Sácame del miedo a la muerte que roza los nombres olvidados.

Oro que decora emociones nuevas.

Pequeño instante que acaricia un cielo sediento.

Déjame una flor en la mano, para esperarte mañana.

No me digas que se trata de una despedida…

Aún, las campanas en el viento, se niegan a silenciar el día.

No regresaré a mi palacio hasta que pongas una estrella en mi pelo…

Y le devuelvas el calor a los nidos.

No sabes lo bello

que es regresar con tu oro dentro del alma…

Soy un ave tratando de comprenderte…

Ocaso con olor a mariposas dormidas.

Crepúsculo de fuego sobre las aguas mansas.

Flor que se resiste a esperar un nuevo día.

Deja que pueda besar una vez más tu destino dorado.

Milagro cotidiano que entras en mis sentidos.

Mensaje de colores sobre la vida.

Cuando emprendemos el regreso a la reflexión.

El oro más valioso del mundo…,

una joya inmersa en nuestra naturaleza.



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El día en que llegaste al cielo,

El día en que llegaste al cielo, no paraban de cantar los ángeles  tu melodía Alondra mía, Dios al oírlos  cantar se sentó junto a ellos, sus ángeles, cantan aquello y les sonríe sin motivo alguno.  Mueve la cabeza como diciendo que son como niños,   luego te llama por tu nombre,  y te ves tan llena de luz Alondra.  Atrás quedó la oscuridad, al fin eres libre,  eres tú madre, ya no te falta nada, ahora eres amor infinito, me hubiera gustado tenerte así a mi lado, pero dios quiso  llevarte y ya ves,
aquí estoy tan solo imaginándote al son de una guitarra y una pluma.

NORMY(r)

En mi jardín hay rosas:

Yo no te quiero dar  las rosas que mañana...  Mañana no tendrás.
En mi jardín hay pájaros  con cantos de cristal:  No te los doy, que tienen  alas para volar...
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Dulce María Loynaz  fue una de las poetisas  más importantes  tanto en su tierra como en el mundo entero;  nació en la ciudad de La Habana  el 10 de diciembre de 1902  y falleció allí también el 27 de abril de 1997. 

Madre Tierra*

No Puedo No puedo cerrar mis puertas ni clausurar mis ventanas:
he de salir al camino donde el mundo gira y clama,
he de salir al camino a ver la muerte que pasa.
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 He de salir a esperar el turbión de las palabras
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 he de salir a escuchar el fuego entre nieve y zarza.
 No puedo cerrar las puertas ni clausurar las ventanas,
el laúd en las rodillas y de esfinges rodeada,
puliendo azules respuestas a sus preguntas en llamas.
Mucha sangre está corriendo de las heridas cerradas,
mucha sangre está corriendo por el ayer y el mañana,
y un gran ruido de torrente viene a golpear en el alba.
Salgo al camino y escucho,
salgo a ver la luz turbada;
un cruel resuello de ahogado sobre las bocas estalla,
 y contra el cielo impasible se pierde en nubes de escarcha.
Ni en el fondo de la noche…