Ir al contenido principal

Madre Tierra*

No Puedo No puedo cerrar mis puertas ni clausurar mis ventanas:
he de salir al camino donde el mundo gira y clama,
he de salir al camino a ver la muerte que pasa.
He de salir a mirar cómo crece y se derrama sobre el planeta encogido
 la desatinada raza que quiebra su fuente
 y luego llora la ausencia del agua.
 He de salir a esperar el turbión de las palabras
 que sobre la tierra cruza y en flor los cantos arrasa,
 he de salir a escuchar el fuego entre nieve y zarza.
 No puedo cerrar las puertas ni clausurar las ventanas,
el laúd en las rodillas y de esfinges rodeada,
puliendo azules respuestas a sus preguntas en llamas.
Mucha sangre está corriendo de las heridas cerradas,
mucha sangre está corriendo por el ayer y el mañana,
y un gran ruido de torrente viene a golpear en el alba.
Salgo al camino y escucho,
salgo a ver la luz turbada;
un cruel resuello de ahogado sobre las bocas estalla,
 y contra el cielo impasible se pierde en nubes de escarcha.
Ni en el fondo de la noche se detiene la ola amarga,
 llena de niños que suben con la sonrisa cortada,
ni en el fondo de la noche queda una paloma en calma.
No puedo cerrar mis puertas ni clausurar mis ventanas.
 A mi diestra mano el sueño mueve una iracunda espada
 y echa rodando a mis pies una rosa mutilada.
Tengo los brazos caídos convicta de sombra y nada;
 un olvidado perfume muerde mis manos extrañas,
pero no puedo cerrar las puertas y las ventanas,
 y he de salir al camino a ver la muerte que pasa.
(Sara de Ibáñez) 


Normy®
♡ ⓛⓞⓥⓔ

Comentarios

*Simone Poesias* ha dicho que…
Muy linda tu poesía amiga!
Un beso muy fuerte en tu ♥
normy ha dicho que…
Simone,muchas gracias,ya andare por tus letras,abrazos♥
Mari@ ha dicho que…
hermoso poema Normy. bjs

Entradas populares de este blog

El día en que llegaste al cielo,

El día en que llegaste al cielo, no paraban de cantar los ángeles  tu melodía Alondra mía, Dios al oírlos  cantar se sentó junto a ellos, sus ángeles, cantan aquello y les sonríe sin motivo alguno.  Mueve la cabeza como diciendo que son como niños,   luego te llama por tu nombre,  y te ves tan llena de luz Alondra.  Atrás quedó la oscuridad, al fin eres libre,  eres tú madre, ya no te falta nada, ahora eres amor infinito, me hubiera gustado tenerte así a mi lado, pero dios quiso  llevarte y ya ves,
aquí estoy tan solo imaginándote al son de una guitarra y una pluma.

NORMY(r)

Soñaba....

Soñaba que junto a un lago lleno de cisnes enamoradosme sentaba,
en una banca azula hablar horas con aquellas aves, pero no podía entender nada de lo que me decían,y de pronto, ellas volaban des pavoridas y me dejaban sola junto al lago,era como que algo acechaba. Entonces aquel viejo castillo que solía estar vació, se iluminaba,veía pasar caras extrañas que no dejaban de verme atónitos,murmurando entre si, iban, apresuraban la marcha al castillo, cada una de ellas en pareja, todos usaban máscaras, y luego las grandes puertas se cerraban y se oían voces y risas,pude acercarme lo más que pude para oír lo que decían,y me atemorizaba saber que me pudieran descubrir,sola me sentía.En eso, una mano sentí en mi espalda, di la vuelta muy despacio,su mirada ¡oh sí!, su mirada, como el cielo mismo parecía,sacó un viejo papel de su bolsillo, lo leyó para mi,pero seguía sin poder entender nada, justo en ese momento todo aquello se desvanecíajunto aquel extraño de la mirada de cielo todo desapar…

En mi jardín hay rosas:

Yo no te quiero dar  las rosas que mañana...  Mañana no tendrás.
En mi jardín hay pájaros  con cantos de cristal:  No te los doy, que tienen  alas para volar...
En mi jardín abejas  labran fino panal:  ¡Dulzura de un minuto...  no te la quiero dar!
Para ti lo infinito  o nada; lo inmortal  o esta muda tristeza  que no comprenderás...
La tristeza sin nombre  de no tener que dar  a quien lleva en la frente  algo de eternidad...
Deja, deja el jardín...  no toques el rosal:  Las cosas que se mueren  no se deben tocar.
Dulce María Loynaz  fue una de las poetisas  más importantes  tanto en su tierra como en el mundo entero;  nació en la ciudad de La Habana  el 10 de diciembre de 1902  y falleció allí también el 27 de abril de 1997.