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Mostrando entradas de octubre 31, 2014

Elegía de la rosa blanca

Rosa blanca: viviste puramente, como apasionada y cansada frialdad, como alba derrotista. Eras como un dolor inmóvil pero ceñido de ansias. Te guardaba en mis manos creyéndote un silencio de nieve. Eras torre y sirena. Eras madera blanca o brisa. Eras estrella distraída. En las noches parecías una selva despierta, muy mojada. Y al día siguiente eras perla gigante o tremenda montaña o cristalina y rauda flor del tiempo. Yo te seguía con furia y esperanza. Vivo dueño de nada con tu muerte. Vivo como una astilla de tristeza. Efraín Huerta